El Salvador · América Central
Finca familiar · Generaciones de sabiduría · Corazón tropical
Ver la Galería →En El Salvador, nuestra finca familiar ha alimentado a nuestra familia por generaciones. Clima tropical, tierra fértil, y el conocimiento que se pasa de abuelos a padres a hijos — esto es patrimonio vivo.
Maíz, frijoles, frutas tropicales, y todo lo que da la tierra salvadoreña. Y siempre, siempre con música.
Sol todo el año. Lluvias que dan vida. La tierra nunca descansa.
El maíz que sembraron nuestros abuelos. Los frijoles de siempre. La milpa que nunca falla.
En El Salvador se trabaja con música. La cumbia, la pupusa, la familia — eso es lo que hace crecer la tierra.
Estas fotos muestran la vida de la finca y los lugares cercanos: tierra, cultivos, caminos, sombra, sol, memoria y un picnic en el Río Lempa.
Un día familiar junto al Río Lempa: comida, sombra, agua, descanso y memoria compartida cerca de la tierra.
Estas fotos muestran la vida de la finca y los lugares familiares cercanos: la tierra, los cultivos, los caminos, la sombra, el sol, la memoria y un picnic en el Río Lempa.
Sensuntepeque, cabecera de Cabañas, está en una región de cerros y caminos al norte-centro de El Salvador. Su nombre se asocia con la idea de muchos cerros o “cuatrocientos cerros”. Estas fotos miran la historia desde la comida cotidiana: mercado, pupusas, antojos, dulces y la vida común que mantiene viva la memoria del lugar.
En Sensuntepeque, la comida empieza con la tierra: frutas, verduras, granos, hierbas y productos frescos que conectan el mercado con la finca y la cocina familiar.
Las pupusas son una de las comidas más queridas de El Salvador: masa de maíz o arroz, rellenos sencillos y sabrosos, curtido, salsa, y el calor del comal compartido en familia.
La comida callejera muestra la vida diaria de Sensuntepeque: puestos, caminos, antojos, conversaciones y el movimiento normal de un pueblo donde la comida también es comunidad.
Los dulces guardan memoria: colores, azúcar, fruta, niñez, fiestas y visitas al pueblo. Son pequeños sabores que cuentan una historia familiar y salvadoreña.
Comida, mercado, familia y vida cotidiana alrededor de la finca y el pueblo.
Mientras la finca en El Salvador crece bajo el sol tropical, nuestro jardín en Puyallup, Washington aprende a crecer bajo la sombra de Tahoma. Dos culturas, dos climas, una familia.
Ver el jardín en Puyallup →